Los que se bañan en invierno

 

La soledad de la playa en invierno le invita a traspasar el umbral de la sola contemplación y ahondar en la unión con la naturaleza de la manera más inicial, en toda su pureza. Son escasas las personas que frecuentan los extensos caminos de las dunas y arenales; pocas son las que se extasían con el inmenso y lejano horizonte, con la rompiente de las olas en la orilla, con el olor del salitre y la arena húmeda, con el silencio astral de las puestas del sol. Son raras, pero todas se sienten allegadas entre si y se reconocen unidas en la leve luminosidad invernal del cielo sobre el mar.

 

Fernando Zamanillo

Crítico de Arte e Historiador