Navegar es la mayor de las venturas: las enormes velas desplegadas al viento, el fibroso ajetreo por controlar con fuerza el barco, el agua batida, sus olas y espuma, la luz y el color con el cielo cubierto o, por el contrario, claro y luminoso, son motivos más que suficientes para sus dos grandes pasiones, la fotografía y el mar. Ya se sabe: navigare necesse est…

 

Fernando Zamanillo

Crítico de Arte e Historiador